domingo, 20 de enero de 2013

Un día en la escuela primaria Strömberg

Una escuela finlandesa que aplica los ideales del pedagogo francés Celestin Freinet

Los interiores de la escuela Strömberg son espaciosos y luminosos, diseñados para favorecer el proceso de aprendizaje.
Foto: Elina Bicšak
¡Allá vamos!

Son poco más de las ocho. Todavía no ha salido el sol esta mañana de octubre, cuando los alumnos, de 7 a 13 años, de la escuela Strömberg se quitan sus abrigos, sus gorros y sus zapatos junto al perchero reservado para cada grupo. En el vestíbulo el fuego crepita en la chimenea que el bedel Keijo Hämäläinen ha armado para deleite de los alumnos. En los pasillos se oyen saludos coloquiales cuando se encuentran alumnos, maestros y el resto del personal.

En esta escuela todos se conocen y los niños, a la manera finlandesa, tratan a los adultos por sus nombres. Los varones sacan de sus mochilas sus trompos boyblade y los hacen combatir antes del comienzo de las clases. A su propio ritmo, los alumnos se van incorporando a sus grupos, designados con nombres de animales del bosque finlandés: Alces, Osos, Zorros, Linces, Halcones, Comadrejas, Focas, Búhos y Lobos. En la escuela también funciona el grupo Castores para niños seriamente discapacitados, que llegan en taxis a la misma hora. Ya puede empezar la jornada escolar.
(sigue en el desplegable)

Fuente: Embajada de Finlandia, Washington. Accede a la web del centro a través de google translator.

La escuela primaria Strömberg, en el barrio de Pitäjämäki de Helsinki, se encuentra en el centro de una antigua zona industrial en cuyos solares fueron construidos en los últimos años edificios de apartamentos. Pitäjämäki está a unos diez kilómetros al oeste del centro de la capital, junto a una transitada avenida. La zona es socialmente heterogénea, pues alberga tanto familias de buenos ingresos, que viven en sus casas propias, como otras menos pudientes, y tiene viviendas municipales que se alquilan a personas con problemas sociales. También exhibe más densidad de inmigrantes que el promedio de Helsinki.

La escuela es una primaria municipal, a la que asisten los niños del barrio y por ejemplo, los que han hecho el preescolar en el Montessori. Ocupa el edificio de un antiguo taller de construcciones mecánicas, ampliado y reciclado en 2000. La directora, Päivi Ristolainen-Husu, participó desde el principio tanto en la elaboración de los planes de estudios como en el diseño de un edificio al servicio del moderno concepto de enseñanza. Las instalaciones son, al estilo nórdico, amplias y luminosas, los materiales duraderos y los colores cálidos. Además de las aulas normales, en la escuela hay talleres de prensa, de artesanías, de música, de expresión y de ciencias naturales y educación medioambiental, gimnasio y biblioteca. Entre sus peculiaridades se cuentan un pequeño jardín de invierno, mullidos sofás para leer y mesas de ajedrez.


Aprendizaje por la acción

Volvamos a las aulas. Algunos grupos están en clase en sus propias salas, estudiando por ejemplo lengua o matemáticas. Para esas lecciones planean en conjunto con los maestros los objetivos semanales y eligen las tareas que luego realizan a su propio ritmo. Otros están en los talleres aprendiendo por la práctica y la acción. Cada grupo pasa una semana corrida en el taller de prensa haciendo la revista de su clase. Los niños emplean bastante poco los libros de texto, pero en cambio sus mochilas están llenas de cuadernos, en los que recogen información y hacen sus tareas. En las clases nadie está sentado empollando: los alumnos circulan por el aula buscando datos, solicitando consejos al maestro, trabajando con sus compañeros, de vez en cuando descansando en un sofá. La atmósfera de la clase es activa, pero sin embargo el maestro lo tiene todo bajo control; los docentes tienen autoridad, por lo que pocas veces necesitan recurrir a métodos autoritarios.

Las clases suelen durar una hora y media, separadas por recreos de media hora, que casi siempre los alumnos pasan al aire libre, cualesquiera sean las condiciones climáticas. En el patio hay juegos de plaza y junto al mismo un gran campo de deportes, que los niños pueden usar libremente en verano para jugar al fútbol y en invierno para patinar.

La escuela aplica los ideales del pedagogo francés Celestin Freinet, que destacan el aprendizaje mediante la acción y el espíritu de comunidad. La rectora Ristolainen-Husu asegura que tanto los programas nacionales como los del municipio siguen la visión de Freinet, pero en la escuela Strömberg el modelo está más desarrollado, pues hasta las instalaciones fueron diseñadas para trabajar en talleres y para apoyar la autogestión del alumnado.

Otra característica de la escuela es el trabajo en grupos integrados: en cada grupo hay alumnos de dos cursos diferentes. Las diferencias de nivel entre niños de la misma edad pueden ser bastante grandes, pero cuando en el aula hay alumnos de distintas edades, las mismas parecen más naturales y dan lugar a menos comparaciones. A los estudiantes más lentos o más rápidos que el promedio se les dan tareas acordes con sus necesidades.

Un aspecto central del programa de estudios de la escuela es la educación laboral: desde el primer curso los alumnos participan en la gestión de los asuntos comunes de la escuela. Se van turnando por grupos para ocuparse de las plantas, la biblioteca, la recolección de papel, el reciclaje, el compost, el patio y el acuario, para ayudar en la cocina y en el aula de Castores, y cuidan del inquilino del taller de medio ambiente, la tortuga Pertsa. La educación laboral no está a cargo de los maestros sino de los restantes adultos de la escuela, es decir el personal de limpieza, de cocina, el bedel, la secretaria y la asistente. En la escuela la responsabilidad por la educación está equitativamente distribuida entre todos, y se procura evitar las jerarquías innecesarias.

La escuela también está abierta a la sociedad circundante. Esto significa por ejemplo que los padres son siempre bienvenidos en las clases, y sus capacidades se aprovechan en los talleres y en la enseñanza vespertina. Los cursos suelen hacer excursiones y visitas a distintos sitios. Todos colaboran con el proyecto de WWF para salvar el lago Malawi y siguen su evolución.

Toda la escuela Strömberg trabaja cada año sobre un tema común, abordándolo desde los más diversos enfoques científicos y artísticos, por ejemplo el aire, el agua, la tierra o el fuego. En la aprehensión de los temas se trabaja en cooperación con el vecino parque infantil Strömberg y con la guardería Mestari.

Foto: Elina Bicšak
¡A comer!

Pero después de estudiar tanto es hora de un descanso, y ya empezamos a tener hambre. Vayamos a almorzar al comedor de la escuela. En la Strömberg, como en todas las escuelas finlandesas, se les sirve gratuitamente a los alumnos una comida caliente cada día. Hoy tenemos albóndigas con puré, uno de los platos favoritos de varias generaciones de escolares, ensalada, pan y leche. Hay raciones especiales para quienes siguen dietas por motivos religiosos o de salud. Los niños comen en mesas agradables, con manteles y flores frescas todo el año.

La construcción y el mantenimiento de la escuela Strömberg no han requerido más fondos que lo normal. Sin embargo en ella se han incluido numerosos elementos que vienen a observar los expertos del resto de Finlandia y del mundo. También el edificio diseñado por los arquitectos Kari Järvinen y Merja Nieminen es visitado por colegas de diversos países.

La jornada escolar termina entre las 12 y las 14, dependiendo del curso y del día. Como en la mayoría de las familias finlandesas tanto el padre como la madre trabajan jornada completa, los pequeños escolares deberían esperarlos largas horas solos en sus casas, pero el municipio construyó el parque infantil Strömberg, cerca de la escuela y accesible sin cruzar calles, en el que pueden pasar las tardes. El amplio parque tiene instalaciones recreativas y deportivas, y dos edificios donde los niños hacen sus tareas o juegan. Cinco monitores se ocupan de su bienestar, y se les ofrece una merienda por el precio de los ingredientes. Todos los restantes servicios del parque son gratuitos. El mismo también aplica los principios pedagógicos de Freinet: los niños participan en la creación de las condiciones para su propio bienestar.

Después de las cuatro los padres pasan a buscar a sus hijos, que los esperan con los pantalones embarrados y los guantes empapados, pero satisfechos de lo que han hecho, visto y jugado.

A ponerse la mochila y saludar a los onitores. ¡Hasta mañana!

Escrito para Virtual Finland por Salla Korpela

2 comentarios:

  1. La experiencia de Finlandia es lo que cuenta el libro de la experiencia de Finlandia y la verdad es que casi no creo nada de lo que leo si no lo puedo comprobar. Para ser el mejor no queda otra que estudiar, investigar, cultivar el conocimiento con esfuerzo y con docentes que acompañen el proceso. Lo que "descubrieron" no es nada nuevo y se llama teoría del conocimiento constructivista.
    Copio lo que dice wiki, por una cuestión de velocidad en el comentario, pero recomiendo leer a Piaget y remontarse hasta Kant y la Edad Media con la tabula rasa, para entender las diferencias.
    "En filosofía de la ciencia y epistemología se denomina constructivismo o constructivismo epistemológico a una corriente de pensamiento surgida hacia mediados del siglo XX, de la mano de investigadores de disciplinas muy diversas (psiquiatras, físicos, matemáticos, biólogos, psicólogos, sociólogos, lingüistas etc.). Para el pensamiento constructivista, la realidad es una construcción hasta cierto punto «inventada» por quien la observa. Nunca se podrá llegar a conocer la realidad tal como es pues siempre, al conocer algo, ordenamos los datos obtenidos de la realidad (aunque sean percepciones básicas) en un marco teórico o mental. De tal modo, ese objeto o realidad que entendemos "literal" no es tal, no tenemos un "reflejo especular" de lo que está "ahí afuera de nosotros", sino algo que hemos "construido" en base a nuestras percepciones y datos empíricos. Así, la ciencia y el conocimiento en general ofrecen solamente una aproximación a la verdad, que queda fuera de nuestro alcance.
    Como introducción general, considérese el siguiente pasaje de Gerald M. Edelman: “Cada acto de percepción es, a cierto grado un acto de creación y cada acto de memoria es a cierto modo un acto de imaginación”."

    "La atmósfera de la clase es activa, pero sin embargo el maestro lo tiene todo bajo control; los docentes tienen autoridad, por lo que pocas veces necesitan recurrir a métodos autoritarios." dice la crónica.

    Ahora, la Argentina. No más aplazos. Estamos de acuerdo. No sirven para nada. Si un alumno no aprendió los contenidos significativos es igual, para qué tiene que aprender un humilde ciudadano, el año entrante intentará volver a hacerlo, o el otro, o el siguiente. Nos evitaremos así que las madres de los que no logran pasar de curso (es un decir, porque todos pasarán de curso) agredan a maestros y profesores a la salida de la escuela. Nadie sabrá nada. La ortografía y la lectura brillan por su ausencia pero todos estarán felices aunque las netbook que les regalaron para investigar y aprender sean ya tecnología obsoleta y el costo de adquirirlas a TPB (empresa de la familia Kirchner) y la entrega y mantenimiento hayan costado una fortuna al ANSES que está vaciando las arcas de las futuras jubilaciones. Para entender por qué pasan las cosas hay que profundizar hasta el hueso.

    Lu

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  2. Además, en plena época de desempleo mundial, no veo la gracia de que padre y madre tengan que trabajar jornada completa y no poder compartir más tiempo con sus hijos y familia. La ONU ya debería estar contemplando una jornada laboral de 6 horas diarias, para repartir equitativamente el empleo.
    Tenemos mayor tecnología y un grado sofisticado de conocimientos para facilitar las cosas. ¿Por qué seguir fomentando el sistema esclavista y la falta de ecuanimidad de los países ricos respecto de sus vecinos más pobres?
    Los extremos siempre son malos.

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